El casco histórico de Vivero es peatonal. Dando un paseo por sus
calles, observarás que muchas de ellas conservan los tradicionales
nombres que reflejan los oficios que en ellas se ejercían.
Entre las construcciones más destacadas sobresalen el Puente Maior, del
siglo XVI y estilo renacentista, o la Iglesia de Santa María do Campo,
de estilo románico pero con retoques góticos y barrocos. De las
murallas del siglo XVI sólo queda la Puerta de Carlos I. Tampoco hay
que olvidar la Iglesia de San Francisco, del siglo XIV, el Convento de
Valdeflores, o la Iglesia de San Pedro.
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